Gran Trail Peñalara – Crónica TP60

Cuando le dices a la gente que vas a correr el TP60 lo normal es que te miren con cara rara y surjan las mismas preguntas… ¿65 kilómetros? ¿Por la montaña? ¿Pero vas todo el rato corriendo? ¿Paras a comer? ¿Pero pagas por eso? Seguido siempre de los comentarios… “Yo eso no me lo hago ni en moto”, “Sois unos descerebrados” ”Estás loca” Mola porque luego les dices que hay otra carrera de 110k y se les funde el cerebro.

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Si no te has enfrentado nunca a una distancia más allá de los 42k respondes a todas las preguntas con humor, pero en el fondo un poco acojonadilla si estás. 65 kilómetros monte arriba monte abajo no es tarea fácil. La semana antes surge una bipolaridad en tu cabeza muy divertida, pasas de visualizarte como una cabra subiendo Peñalara a entrar en pánico absoluto creyendo que no vas a ser capaz.

Llega el día, 27 de Junio, salida 7 de la mañana desde Miraflores… suena bonito, pero entre que tienes que ir a Navacerrada, dejar la bolsa y pillar el bus te has despertado a las 3 de la mañana y no sabes si es viernes o sábado. La salida llena de gente conocida, saludos, fotos, sonrisas…. en ese momento el cerebro está desconectado, casi no eres consciente de lo que te queda por delante, hasta que arrancas.

La subida a Morcuera es todo pista en subida continua pero floja, arranqué con las amigas pero ya en segundo kilómetro me quedé sola y me puse en modo concentración, era bastante agradable, aun no apretaba el calor y era una subida muy llevadera, pero el reloj me empezaba a agobiar, el momento en que te marca 10 kilómetros y piensas… me quedan 55… la cabeza explota. La decisión más sabia que hice fue poner la hora. Me había marcado unos tiempos en la cabeza y prefería ir pensando en horas y no en distancia.

Puerto de la Morcuera,  hay buen ambiente, amigos gritando, los corredores aun frescos… Y puse en práctica el modo anti-pájara que repetí en todos los avituallamientos.

* Tirarme el agua que tenía en uno de los bidones por la cabeza y mojar la gorra.

* Vaso de coca-cola (no me gusta, pero no sé porqué el cuerpo me lo pedía, por el azúcar digo yo)

* Pastilla de sal.

* Rellenar toda la mochila de agua (2 litros en total)

* Comer membrillo y queso

Una vez hecho esto (2 minutos) tiré corriendo a Rascafría, me habían dicho que era la parte más aburrida, pista en bajada durante 15k. Bajaba feliz, me enganché con una amiga y nos pusimos en modo cotorra de tal forma que se me pasó volando. 

En Rascafría el avituallamiento es más grande, los del 110 aprovechan para cambiarse y descansar un poco, yo no quería parar más de lo necesario, es kilómetro 26 y aun estás muy fresco.

A partir de ahí empieza lo bueno, ves Peñalara arriba y el sol apretando, ahí es cuando empieza lo duro. Agarré bastones y empecé a tirar para arriba, no quería forzar a correr porque sabes lo que te queda y no quería reventar. Modo non-stop, andando rápido, tirando de brazos para no cansar las piernas y trotando en los llanos. 

Dentro de que la previsión era horrible de calor no fue tan duro como me había imaginado, había una liguera brisa arriba que hacía más llevadera la falta de sombra. Otra gran decisión fue la gorra y las gafas, no llevar las ideas a ebullición hace el camino más fácil. Hasta Peñalara se hace un poco eterno, porque lo ves a lo lejos y según te vas acercando parece que está más lejos… Hasta este momento la carrera ha pasado por senderos y pistas muy llevaderos y poco técnicos… hasta que llegas a claveles..

Claveles (o la madre que parió al que puso ahí esas piedras) yo lo pasé de infarto, la subida muy bien, subía como una cabrilla feliz de la vida, agarrándome con las manos y sintiéndome como un toro, hasta que llegaron los bloque de piedra y me entró el pánico. Sabía que por ahí tenía que ir andando tranquila, pero me entró el vértigo y el miedo a caerme entre las piedras.

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Foto: @algg3

Entre varios me tuvieron que ayudar porque me temblaban las piedras y estaba bloqueada (menudas excusas me busco para que hombrones me hagan caso jejeje) Dentro del pánico en mi cabeza sonaba la canción de clavelitos… y no era la única, me crucé a 4 o 5 con la misma cantinela.

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Foto: @algg3

A partir de ahí el subidón ya es brutal, has tocado la Cima de Madrid y sabes que te queda una bajada hasta Cotos que después de tanto andar tienes muchas ganas de correr cuesta abajo, me puse como una loca hasta que el calor me puso en mi sitio, en las zetas el sol pegaba mucho y me costaba mantener el ritmo. Me bebí los dos litros enteros de agua y llegué muy bien de ánimo a cotos, Kilómetro 48 y ni un calambre, ni una pájara,con ganas de comerme el mundo y a los voluntarios que había allí.

Foto: Ana Isabel Buzón

Foto: Ana Isabel Buzón

Subida a Bola…. última subida, última y la carrera es tuya, si tienes Bola tienes el TP. Eso es algo que sabía y me repetía, que luego todo es bajada. Pero para bajar hay que subir…. la loma del noruego… a las 3 de la tarde, con un calor de justicia…que la brisa se ha convertido en una lengua de fuego… A la mierda, después de ir sola todo el rato ya me había cansado de mi misma y de mis pensamientos, me puse una lista de música que llamé “TP a tope” y tiré para arriba. Nunca he ido con música por el monte, no me gusta, pero en ese momento lo necesitaba. Me puse sólo un casco para no ir aislada y empecé a tirar… con ese musicón casi llego a bola y con la coca-cola le iba a pedir whisky al voluntario. 

Una vez arriba me quité la música, rellené agua, fuerzas, miré a Navacerrada y me dio el subidón porque ya lo tenía!!!!…….

NOOO, NO LO TENÍA, la madre del cordero que eterno se me hizo la barranca, los pies destrozados (recuento, 7 uñas fuera y 10 ampollas…. literal) de cuerpo perfecta pero los pies me mataban, me dolían muchísimo, las zapatillas me apretaban, solo quería descalzarme. La pista última de Barranca me empezaron a pasar y me empecé a cabrear, dos chicas me pasaron, ya ves tú la tontería, del puesto 14 al 16… pero en ese momento mi cabeza se enfadaba con mis pies por no tirar y mis pies se revelaban y andaban y yo ahí que no conseguía ponerles de acuerdo… hasta llegar al pueblo…

No sé que es, de repente todo se olvida, no hay dolor, la sonrisa me crecía por momentos, lo tenía, lo había conseguido, mi primer ultra. Corrí como un loca, llegué con tanta fuerza que parecía que era la primera, que había ganado, gritaba, sonreía y bailaba. 

Foto: Ana Azpilicueta

Foto: Ana Azpilicueta

Es algo que no voy a olvidar, esa meta, ese subidón, sentirte tan feliz. El esfuerzo de meses recompensado, el trabajo bien hecho. Para mí una victoria, el carretón de mi vida hasta ahora. 

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 Ya lo puedo decir, soy getepera 😉

Crónica de Ana Azpilicueta

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