Hiru Haundiak, una marcha de montaña tanto para andarines como para corredores

Empezamos el año y que mejor manera que con una crónica de nuestra compi Azpi en una de las carreras y marchas más emblemáticas del Pais Vasco, Hiru Haundiak.

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“La Hiru haundiak (los tres grandes en castellano) es una carrera bianual que básicamente nace de la idea de unir en un solo día Gorbea, Anboto y Aizkorri. Que yo me imagino a dos mendizales  diciendo: “A que no hay huevos de subir los tres en un solo día” y de ahí vamos 1700 colgados este año a intentarlo. Entre ellos yo, ¿Y por qué la Hiru? Abren el sorteo en Enero y claro, una prueba tan bonita y encima en mi tierra, pues te apuntas al sorteo por si suena la flauta. Ya estaba apuntada al Gran Trail de Peñalara y mi idea era correr sólo una gorda este año. Pues basta pensar eso para que me tocara el sorteo. ¿Qué supone esto? Que el verano te tienes que cortar un pelo y entrenar para llegar medianamente decente a la carrera.

Pero bueno, ahora a toro pasado ha merecido la pena entrenar en verano. Casi iba inconsciente de lo que iba a correr, por mucho que estudies la carrera, si nunca has conseguido correr 100km, es muy difícil ponerle cara. Mi máximo habían sido 80 y encima con problemas en una pierna. Con una mezcla de miedo, ganas y respeto me planté en la línea de salida. Además nos colocamos en segunda fila, eso es venirse arriba y lo demás tonterías, con los pros y yo ahí metida. Pero a la hora de salir con tanta gente es buena opción. Sales corriendo y simplemente te apartas para que te adelanten las bestias. Es una salida ancha y la carrera en pocos kilómetros te coloca en tu lugar.

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Y ahí me vi sola, con una estrategia que había hablado con mis amigos, por etapas, dividir la carrera en objetivos y olvidarte de los kilómetros. Gorbea-Otxandio-Anboto-Landa-Molinos-Aizkorri-Meta. Cada uno era una tachuela más. Primeras dos, Gorbea y Otxandio fueron pan comido. 30 km fáciles, muy corribles donde llegué perfecta. Me tomé un café, comí un poco y mis amigas que estaban ahí esperándome me obligaron a comer un poco más y me dijeron un poco como administrar la comida que llevaba encima. (Soy un desastre con eso) Ese fue el único punto donde me ayudaron de forma externa, a partir de ahí la carrera fui sola.

 Siguiente Anboto, iba como un tiro, con mucha fuerza, pero cuando estás es mitad de la noche, con una luz de luna espectacular y de pronto ves la cima y el reguero de luces que sube, te impone un respeto brutal. No sé que era, pero algo me movía a toda leche, estaba pletórica deseando subir. Adelantando gente por la pista. La subida si que se me hizo más dura, sobre todo por el viento y que íbamos todos con los bastones. Si no te metías una leche contra las rocas, te llevabas un bastonazo de alguien.

Y de ahí piensas: “¡Cima! Ahora Landa está hecho!” Pues no, no está hecho, no se a quién se lo ocurrió poner un hayedo precioso en el camino que me mató. Las fuerzas se me esfumaron, el amanecer me estaba quedando sin luz en el frontal, no quise cambiarlas por no pararme y eso hizo que me tropezara muchas veces, que me adelantara gente y empezara a frustrarme.

hiru-haundiak5Y aquí es cuando empieza, para mí, un ultra. Cuando tienes que luchar contra tu cabeza y saber gestionar lo que tu cuerpo te pide. Adelantarte al hambre y al sueño, saber detectar dónde hay un problema gordo. Estaba a 8k de Landa y no quería agua. Bebo mucho agua y que mi cuerpo la rechace no es buen síntoma. Así que saqué un pan de leche con chocolate, bajé ritmo y me puse a desayunar con un poco de café que me dieron en un avituallamiento. ¡Mano de santo! En media hora todo funcionaba, corría y bebía agua de nuevo.

En Landa me cambié entera de ropa y de zapatillas, aunque no llueva, del sudor y la humedad estaba empapada. Comí pasta, otro café, hablé un poco con la gente y me vine arriba de nuevo.

Última fase, odio infinito a la energía eólica. La hiru es preciosa, pero de verdad, los molinos minan el entusiasmo de cualquiera. Lo único bueno es que lo sabes de antemano y puedes prepararte psicológicamente. Pues ni con esas. Mi estrategia, taparme los oídos para evitar el viento y música. De vez en cuando hablaba con gente y pasé olímpicamente de contar molinos para no morir… pues ni con esas. La sensación no es de querer abandonar, en ningún momento lo pensé, pero si piensas: “¡Qué acabe ya!” Por muy bien que vayas ese tramo es mortal.

 Y ya el Aizkorri, las campas de Urbía, un sitio que conozco y ya sí que me sentía cómoda. No suelo tomar geles, de hecho me tomé dos en la carrera, uno de ellos aquí. Justo antes de empezar la subida me tomé un gel de cafeína. No sé si fue eso, que adoro el Aizkorri, las ganas de llegar o una extraña fuerza, pero sonreía, disfrutaba, como si no llevara 90km, se me había olvidado todo lo que había sufrido. Obviamente mi paso era lento, pero fijo. Arriba me gritaban: “¡Pero si viene sonriendo!” y yo contestaba que me había apretado mucho la coleta.

 La bajada por Aratz vuelve a darte una dosis de realidad. Tardé casi dos horas, me estallaron las ampollas y cada paso se me complicaba. Lo único que me decían era, ¡ya está, cinco kilómetros!… Me lo llega a decir otro más y me lo meriendo, junto a molinos este es otro tramo eterno. Estoy segura que si lo hago ahora tardo la mitad de tiempo, pero claro, con el cansancio todo se complica.

 Y la meta, por fin esa meta  que se te olvida todo lo anterior, todas las fases de dolor y cansancio pasan. En serio, las endorfinas volaban por mi cuerpo. Cuando te has dejado la piel y encima has disfrutado como hice yo, es que merece la pena. Jamás pensé que sería capad de hacer esto. Y lo reconozco, no es sano, pones al cuerpo al límite, pero es que me gusta tanto este deporte que lo volveré a hacer. Más o menos distancia, pero cuidaré mi cuerpo para poder seguir disfrutando muchos años del monte.

Yo corro sola, pero sin los que me rodean sería muy difícil acabar estas cosas, por eso va este agradecimiento:

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A Débora y Janet por venir, ha sido increíble teneros en meta y abrazaros las primeras. A Tuercas por la labor de gestionarme los tres geles que llevaba y obligarme a comer más. A David y Julián por vuestros consejos, sin ellos habría patinado más de una vez. A Iván, Pepe y Cesar por la salida y ese abrazo toledano. Y a mi familia por todo.

2 comentarios sobre “Hiru Haundiak, una marcha de montaña tanto para andarines como para corredores

  1. Bonita crónica y muchas gracias por meterme en el saco de los que de alguna manera te motivaron a conseguir este reto.
    Ahora a pensar en el siguiente

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