Ultramaratón del Soplao -Crónica de Ana Bustamante

Terminamos el mes de mayo y con el deseamos que se vaya de una vez el invierno que nos lleva acompañando ya demasiados meses, esperamos que el comienzo de junio nos traiga sol y buen tiempo de cara a este verano en el que esperamos disfrutar de muchas aventuras con vosotr@s.

Y que mejor manera de hacerlo que con una crónica de Ana Bustamante y su ultima aventura; el Ultra del soplao, 112km por las montañas cántabras.

Ultramaratón del Soplao….un romance en toda regla.

“De nuevo aquí, pero hoy, con algo muy grande que contaros, mi triunfo en la Ultramaraton del Soplao.

Esa semana mis sensaciones no habían sido del todo buenas, sentía una especie de desmotivación, no se si el mal tiempo que nos acompaña, hace ya, demasiado tiempo, tendría algo que ver y máxime cuando las previsiones para el finde eran espantosas, ¿otra carrera con mal tiempo?, mi cabeza no se si no quería o no podía procesar esa información.

Pero ahí que llegó el viernes por la noche, ya no había marcha atrás, así que con al son del Thunderstruck de AC/DC,  Edu, Antonio, Oliver, Berto y yo partimos a las 11 de la noche a vivir, cada uno, nuestra particular aventura a lo largo de 126 kilómetros.

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El inicio de la carrera, un corto pero fuerte ascenso y una bajada por un empinado cortafuegos y ya me he separado de mis amigos de entreno, pero yo, tirando del “manual de mis propias técnicas traileras” me dedico durante estos primeros kilómetros a la conversación, en una manera de soltar toda la tensión y la adrenalina que he acumulado antes de la salida, en realidad esta técnica no es nada original ya que las charlas, las risas, los “yo a ti te conozco” son la tónica general en los comienzos de todas las carreras.

La localidad de Ruente es una fiesta, cientos de personas aplauden y gritan “¡llega la primera chica!!”, esa soy yo, me digo. Voy sonriendo, saludando, llenándome de ese momento que me parece tan disfrutón. Poco a poco dejo atrás las luces del pueblo y me adentro en la oscura noche, llevo las pilas y los ánimos a tope, el bosque que tengo por delante está invadido por el barro, pero no es problema, en estos momentos me parece hasta divertido y así, con este subidón, llego a la campa de Ucieda, allí me esperan Pablo y a Encarna, ellos también están eufóricos, venga, un poquito de agua y para arriba, que esto no ha hecho más que comenzar.

Mi paso es muy ligero en las subidas, y en las bajadas corro y corro, pensando a ratos, que tanta velocidad me acabará pasando factura, pero mi cuerpo me pide “caña” y yo, se lo voy a dar.

Un cielo cargado de estrellas me recibe en el alto del Moral, por fin las previsiones han fallado, si, hace mucho frío, pero no llueve, va todo sobre ruedas, aún queda un largo camino por delante pero hay que ser positiva e ir disfrutando paso a paso.

La pista de bajada del Moral es condenadamente larga y corro como alma que lleva el diablo, voy sola, no veo luces de ningún corredor, porque llevo un dorsal que si no, esto bien podía ser un solitario entrenamiento nocturno. Tengo ganas de llegar al primer control en Bárcena, a la primera maratón y ver de nuevo a los míos  para entonces mi estómago ya ha empezado a quejarse, esto me desanima un poco. En el control Pablo y Encarna me obligan a comer algo, un poquito de plátano y un vaso de caldo, la mejor medicina para los estómagos rebeldes.

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Tras este primer control, 17 kilómetros de subida me invitan a seguir, pero no los afrontaré sola, mi amigo el sueño ha venido a hacerme compañía, yo, la verdad, prefiero ir sola, pero él insiste en quedarse, voy de un lado al otro del camino, veo gatos que se me cruzan y sombras extrañas que no se muy bien lo que son, intento cantar, llevo la música a tope y en ese inglés mio tan fluido, wachu wachu wachu!!…..intento seguir unos ritmos que a ratos ni tan siquiera oigo, no hay manera, los párpados me pesan un montón, menos mal que el amanecer viene a rescatarme, bueno el amanecer y el frío viento del alto de Fuentes, la nieve está por aquí cerquita, la verdad es que este sitio es una preciosidad.

De día las cosas se ven de otra manera, todo parece más sencillo, y aunque los dolores repartidos por el cuerpo ya han aparecido  con un paso bastante ligero me voy acercando al kilómetro 80. Mi sensación aquí es de una extraña tensión, voy la primera…ufff menuda responsabilidad!!, al principio de la carrera lo veía más lejano pero ahora que la meta se está acercando, o más bien, yo a ella, quiero seguir conservando esta posición, sería toda una experiencia entrar la primera en la meta de Cabezón de la sal. De la segunda no tengo referencia así que voy a todo lo que doy aunque mis cuádriceps no estén de acuerdo con mi ritmo de carrera y mi estómago siga pesadín, muy pesadín, menos mal que en Venta Vieja una pandilla como venida del cielo me ofrecen el caldo reparador, todo sigue encajando, el engranaje funciona al cien por cien.

En los Tojos, un pueblecito muy recomendable para saborear un buen cocido montañés, me esperan mis incondicionales más Alberto, el “capo” de LXS que se entretiene haciéndome videos y el amigo Guti. Me gritan, me animan,….”me duelen las piernas!!!” es mi contestación, mientras me dirijo al mejor avituallamiento de toda la carrera, las mujeres del pueblo se han enfundado en sus delantales y sobre una larga mesa van colocando todo tipo de manjares, embutido, fruta, frutos secos,  tortilla, bocadillos, ….algunos hacen aquí parada y fonda y yo, a pesar de salivar con esa tortilla que tiene esa pinta tan estupenda, me como mi trocito de plátano y mi enésimo vaso de caldo, pensando que cuando llegue a meta me resarciré de esta dieta tan estricta, lo quiera el estómago o no.

Venga vamos que esto va rodao!!!!

Vuelta a pasar por Bárcena, allí está la bolsa con la ropa para cambiarnos, yo solo me cambio de camiseta y cojo mis accesorios para salir guapa en las fotos de meta que, como esto siga, así este año me van a hacer un montón de ellas. Mientras, Pablo y Encarna me observan con una mezcla de preocupación y tranquilidad, llevo ya muchos kilómetros pero ellos saben que mi ritmo “tractor”, me lleva a donde haga falta.

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Ya sólo queda una maratón, jajaja, vaya manera de relativizar las distancias!!, pero esta última parte es la que se me hace más pesada, sobre todo la Ruta de los Puentes, un bosque precioso, lleno de unos puentecillos de madera que parecen no tener fin, pero vayamos por partes.

La calzada romana que nos conduce de nuevo al Moral, más parece un río, bueno siendo positiva un lavado de zapatillas a estas alturas de carrera tampoco viene mal y luego están esas piedras, llenas de verdín….vamos que la subida entre patinazo y complicados pasos de ballet se hace de lo mas entretenida. Al llegar arriba veo la Ermita del Moral, quién me iba a decir a mi de niña, cuando subía con mis primos y mis tíos a celebrar la fiesta del pueblo que unos cuantos años después volvería,  cambiando el viejo chubasquero azul celeste por una super chupa y esos palos tan resistentes por unos bastones de última generación, pero al igual que aquellos días de agosto, afrontando la subida con la misma ilusión. Los ciclistas han colonizado el alto, yo fiel a mi ritmo, sorbito de agua y a seguir, no sea que me de ahora por hacer amigos y pierda un tiempo precioso.

La Ruta de los Puentes, de la que antes os hablaba ya está aquí, que pereza!!!, lo único que me motiva es que aquí es donde me empiezo a encontrar con los “andarines” de la ruta a pie. El ir pidiendo paso y alguna breve conversación, porque lo de ser de la Ultra les tiene impactados, “como, ¿qué llevas desde anoche corriendo?”, me hacen más llevadero este tramo, por otro lado, especialmente embarrado y mojado.

Dos fuertes subidas, Brañazarza y el Toral y la ansiada meta, me noto un poco floja de fuerzas, no he comido mucho, mi estómago definitivamente se ha cerrado y, claro, sin gasolina no se puede pedir mucho más, así que me lo tomo con tranquilidad, sigo pasando gente, han salido dos mil y pico personas caminando así que esto está mas que animado. Me voy distrayendo observando sus mochilas, el calzado que llevan, los oigo reírse cuando se meten en algún barrizal, gente de toda clase y condición, paso a paso, dispuestos todos y cada uno de ellos a vivir su propio reto.

Un viento helador me espera en el alto del Toral, miro hacia atrás, no veo a nadie con dorsal verde, de todas formas y como bien dice Pablo, da igual preocuparse y volver la vista continuamente, si los otros son más rápidos te pasarán. Voy visualizando y disfrutando con el momento que voy a vivir en una hora escasa, yo creo que hasta se me llenan los ojos de lágrimas, no se si el cansancio o la falta de sueño hacen que esté más sensible, uy, que tonta Ana, te estás emocionando…respiro profundamente y con estos pensamientos que me han dado nuevas fuerzas para seguir corriendo llego a la última bajada, paso a  mi amiga Yoli que va caminando, “venga Ana!!” me dice, “que no ha pasado ninguna chica delante tuyo” “venga!!! No te detengas!! Luego hablamos”…

Llamo por teléfono a mi equipo, me están esperando en el puente de Santa Lucía y ahí que les veo, Gerard me hace fotos mientras Alberto y Encarna me dan el último empujón, Pablo se pone a mi lado para acompañarme hasta la meta que está ya, a escasos 3 kilómetros.

Y es ahora cuando llega mi momento de gloria, corro por el asfalto a pesar del grito de mis piernas, veo gente por todos los lados, me aplauden, me saludan desde las ventanas y desde los balcones de las casas, “vamos Ana!!!” “campeona!!”, me asombro de que todo el mundo sepa mi nombre, Pablo rie y me comenta que lo están retransmitiendo en la radio, ah!!!!, es eso!!, rio con él.

Pero esto no se puede describir con palabras, la meta del Soplao siempre es muy emocionante para todos los participantes, independientemente de la disciplina que se elija, pero hoy, hoy para mi, es especial. Un niño me dice “la que te tienen preparada en meta!!!”, no se si voy a poder contener las lágrimas…..llego a Cabezón, detrás de las vallas, jóvenes, mayores, niños, todos me esperan, entre la multitud veo a mis padres y les saludo, la sonrisa no les cabe en la cara, claro, igual que la mía, aún hoy, escribiendo esta crónica me cuesta contener tanta emoción.

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Foto: LXS Hot Drinks

El arco de meta y el crono parado en 19h43m me reciben…. lo he conseguido!!!, me abrazo a Encarna que con dificultad intenta contener las lágrimas, luego sigue una entrevista y en ella, hago también a Pablo protagonista de esta pedazo aventura, de hecho, el quedó primero el año pasado, ahora ya se lo que sintió ese día…más saludos, mas enhorabuenas, abrazos, aplausos..

Guardo este momento en ese lugar del corazón donde viven todas esas cosas bellas que nos van sucediendo en la vida, y lo sigo viviendo, aún hoy, como algo muy muy grande, como una recompensa a todos mis madrugones para entrenar y a esta constancia, o será cabezonería? que me lleva a luchar por todo aquello que me hace feliz.

Así viví la Ultramaratón del Soplao, hoy no me paré a hablaros de la belleza y variedad de sus paisajes, tal vez la costumbre de verlos hace que lo haya dejado en un segundo plano, hoy di prioridad a mi posición en carrera, creo que el día lo merecía. Pero la vida continua y con estos renovado ánimos, volveré a poner el despertador a las 6  de la mañana para darme ese “chute” diario de endorfinas y a descubrir nuevas ultras en las que siempre descubra algo nuevo que vivir”

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Después de esto queda poco que decir, que para nosotras es un placer contar contigo y poder recibir un poquito de tu ilusión y manera de disfrutar de las carreras, Gracias por compartirlo con nosotras.

Fotos: Ana Bustamante y LXS Hot Drinks

4 comentarios sobre “Ultramaratón del Soplao -Crónica de Ana Bustamante

  1. Eres una crack Ana! Y un ejemplo a seguir para muchas deportistas y aficionadas. Tuve la oportunidad de verte llegar en el Soplao y conocerte en el km vertical de Fuente Dé, y me ha sorprendido gratamente tu tenacidad, capacidad de superación, y tu manera de ser. Felicidades!.

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