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¿ARRANCAMOS? ¡CLARO QUE SÍ!

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Aunque enero es por excelencia el mes de los buenos propósitos, septiembre es para mí el mejor momento para fijar objetivos de cualquier tipo. Objetivos, eso sí, que sean alcanzables y que no tengan una alta probabilidad de quedarse en el camino. Seguramente,  si decido que voy a escalar el Everest será un objetivo fallido porque con mi mal de altura creo que no lo conseguiré nunca o al menos no en un corto espacio de tiempo. Pero si lo que me planteo es correr un poco más rápido, controlar mejor mis ritmos, ir un poquito más lejos o simplemente, empezar a correr seguro que lo consigo con un poco de esfuerzo, constancia y planificación. 

De eso precisamente quería hablaros, de la buena planificación. Una vez que hemos fijado ese objetivo del que hablábamos y vamos a empezar a trabajar sobre él toca empezar por el principio. La casa siempre por los cimientos, nunca por el tejado. Nos viene muy bien este dicho popular aplicado al running porque si empezamos pensando en que vamos a correr una maratón cuando aún no hemos corrido ni un 10 K, mal. Paso a paso, kilómetro a kilómetro. 

Son muchas las cosas en las que hay que pensar antes de calzarse las zapatillas y salir como pollo sin cabeza. ¿Quiero correr por correr o quiero competir? ¿Deporte salud o deporte de metas? ¿Sola o acompañada? Hay más preguntas que hacerse antes de empezar: cuántos días y durante cuánto tiempo puedo salir a correr, cuál es mi estado físico en el momento de tomar  la decisión de practicar carrera a pie o nivel de compromiso y hábitos de vida que practico. 

Una vez que tengamos las respuestas a esas preguntas y que sí, hayas decidido que por probar no pierdes nada, te recomiendo que sigas algunos consejos que yo he aprendido de mis entrenadores.

. Invierte en hacerte una prueba de esfuerzo. Y digo invierte porque no es un gasto sino que es la mejor manera de prevenir algunos contratiempos y sustos. Nos sirve para conocer nuestro punto de partida y para organizar bien los entrenamientos. 

. Olvídate de zapatillas excesivamente caras y de material de extraordinaria calidad. Puede que un día te beneficie ese material de alta gana pero en los inicios basta con que las zapatillas sean las acordes a tu peso, tus objetivos y tu pisada. Que sean más bonitas o más feas es lo de menos. Tú lo que quieres es correr sin lesionarte ¿no? Pues pregunta a los especialistas de las tiendas de zapatillas que son quienes mejor te van a asesorar. Si puedes pagar 80 euros por unas zapas buenas para ti ¿por qué pagar 200 que es lo que pagaría un profesional?

. CACOS. Esta es la palabra que tiene que meterse en tu cabeza en estos primeros momentos. Caminar/Correr. No sirve de nada que salgas un día, corras 10 kilómetros, te fundas y no vuelvas a ponerte las zapatillas. Sal sin prisa, sin querer ir a un ritmo determinado ni cubrir una distancia concreta. Sal y disfruta. Ya habrá tiempo de establecer ritmos y marcas. 

. Mancuernas, cintas, tu propio cuerpo… ¡Utilízalas! Trabajar la fuerza no es negociable. Puedes crearte tus propios circuitos caseros o pedirle a tu monitor/a en el gimnasio que te prepare uno acorde a tu deporte. Cuanto más fuerte esté tu musculatura menos posibilidades tendrás de lesionarte. 

. Estíííírate. Sí, sí, hay que estirarse todos los días para que tus músculos no se contraigan, se queden hechos un higo y duelan al moverse. Yo hago los estiramientos al final de cada sesión. Como el trabajo de fuerza, estirar también es de obligado cumplimiento. 

. No corras todos los días. El descanso forma parte de ese entrenamiento invisible que nos sirve para asimilar el trabajo de los días anteriores. Descansar es tan importante como la buena planificación y la correcta fijación de objetivos. 

. Come sano. Destierra de tu alimentación los ultraprocesados, los azúcares, el alcohol, las fritangas. Puedes llevar una dieta sana, rica y variada olvidándote de esos productos tan nocivos para tu salud. Tienen un alto poder adictivo pero una vez que te olvidas de ellos, tu cuerpo y tu mente te lo agradecen infinitamente. 

. Que no tener con quien salir a correr se convierta en una excusa. Hay docenas de grupos de corredores y corredoras que estarán encantadas de acogerte. Los hay de pago y gratuitos. Búscalos en tu ciudad porque seguro que hay alguno que coincide con tus gustos, marcas y metas. Correr tiene un alto poder socializador que puede ayudarte a abrir nuevos horizontes de relación. Te diviertes, conoces gente y mejoras tu estado de salud física y mental. ¿Quién da más?

Espero que estos sencillos consejos te sirvan a la hora de empezar a correr. Lo que cambió mi vida una vez que me puse las zapatillas es increíble. Ya os iré contando cosas por aquí. Mientras van llegando esos nuevos artículos te invito a que conozcas un poco más mi experiencia en el libro “Tú también puedes ser runner”, un trabajo en el que cuento mis cosas del correr apoyada por expertas y expertos que ponen el toque profesional a lo que yo he sentido en mis años de corredora.,

Ahora ¡sal y disfruta!

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