CRONICA 31th MARATON DE MARRAKECH (2020)

Hoy en Avernotrail, os traemos crónica de la experiencia de una de nuestras colaboradoras en la Maratón de Marrakech de este año 2020. Ana, nos cuenta como vivió la carrera, los entrenamientos y el viaje a esta ciudad sudafricana tan peculiar.


La idea de hacer la 3º maratón ya me rondaba en la cabeza desde hacia unos meses, estaba recuperándome de la lesión de tobillo y había que marcarse un reto para empezar a entrenar un poco en serio. El verano había sido bastante tranquilo en cuanto a entrenos y había que volverse a poner en forma 😊. Soy bastante fácil de convencer, me ofrecieron que esta 3º maratón podía ser fuera de España y no lo dudé ni un minuto, la idea de hacer mi primera Maratón Internacional…¡super plan!. ¡Ya tenía mi regalo de Reyes!

Lo primero mirar vuelos, hotel y dorsal, y a partir de ahí marcarnos los entrenamientos. Quisimos aprovechar el viaje y ampliar unos días la estancia, así que cogimos un vuelo de Iberia que salía el viernes y nos traería de vuelta a España el martes, aprovechando ambos días casi completos.

El precio, bastante económico, unos 85€ ida y vuelta. Para el alojamiento nos recomendaron hacerlo en un Riad, hay bastantes en la ciudad y quisimos que estuviera más o menos céntrico, así que elegimos el Riad Leila, que no nos defraudó para nada. Se trata de un hotel de 1 año y medio, totalmente reformado con 8 habitaciones muy cuidadas y limpias y a 10 minutos andando de la plaza de Marrakech y del Zoco. Una de las mejores cosas, el desayuno, muy completo y con productos típicos de la ciudad, y muy variado, no repetimos ni un solo día, podáis reservar directamente y ahorraros la comisión de booking y un mejor precio. El precio del hotel por las 4 noches, 100 €/persona (más o menos).

Ya solo faltaba comprar el dorsal, 75€, bien, supongo que un precio razonable para una maratón fuera de tu país, no tanto por la bolsa del corredor que deja bastante que desear.

Con todo el viaje organizado, había que empezar a entrenar, 12 semanas de entrenamiento que no fueron lo bien que yo hubiera querido por diversos motivos, y que me hicieron llegar bastante corta de kilómetros a lo que sería mi tercera maratón. Las sensaciones en las tiradas largas no eran las de las otras veces, los entrenamientos en pista de ritmos controlados salían, pero no con la energía que hubiera querido. Empecé a darme cuenta de que este maratón me iba a hacer sufrir, pero aun así llegué fuerte de cabeza y sin apenas nervios, además, la idea de ir acompañada los 42.195 metros me aliviaba bastante.


Empieza nuestra aventura marroquí….

Viernes 24 de enero. Llegamos a Marrakech a las 12:10h. Habíamos reservado el tranfer de ida y vuelta al aeropuerto con Civitatis.com (con ellos también reservaríamos una ruta y una visita guiada).

Llegamos al hotel, check in y a buscar un sitio para comer. Después, un pequeño descanso y a recoger el dorsal. Se podía recoger también el sábado, pero preferimos hacerlo el mismo viernes y así aprovechar el sábado para hacer alguna excursión.

La recogida de dorsal era en una plaza en una zona de la ciudad alejada del centro y en un entorno algo más residencial comparado con el resto de la ciudad. Una feria muy sencilla, con jaimas para la recogida de la camiseta y el dorsal y muy pocos expositores. Un escenario con una actuación de un baile típico marroquí y un photocall para la típica foto pre-carrera 😊, poco más. ¡Una recogida muy rápida, la verdad! Aunque nos tocó correr un poquito porque llegamos algo justos a la hora de cierre.

Sábado 25 de enero. Como os he comentado, el mismo día que llegamos reservamos con Civitatis una excursión al valle de Ourika y los montes Atlas. No queríamos pegarnos demasiada paliza en el día previo de la maratón, así que de las opciones que había, cogimos ésta. Nos recogieron en el hotel sobre las 10 y las 17h estábamos de vuelta. Visitamos una casa típica bereber, donde hacían los aceites y cremas de Argán, y después dimos un “pequeño paseo” por el valle de Ourika, digo pequeño paseo, porque al final resulto que subimos unos 700mtrs de desnivel…Nos llevaron a comer a un restaurante típico de la zona y de vuelta al hotel. Una excursión preciosa y con unas vistas al monte Atlas espectaculares (a más de uno le entraron ganas de echar a correr por las montañas). Una vez de vuelta, decidimos descansar algo y salir a cenar para hacer la ultima carga de hidratos, esta noche tocabacomida italiana, y dejar al margen la comida típica de la zona para evitar problemas el día de la prueba. De vuelta al hotel, ritual de dorsales, geles, ropa y a dormir. Tocaba levantarse a las 6 y media para desayunar. Aquí es cuando empezaron unos pequeños nervios…

Domingo 26 de enero, llegó el día D. 6:30h suena el despertador, toca desayunar 2 horas antes de la prueba y así ir con la digestión hecha. Tuvimos que hacerlo en la misma habitación, porque a esas horas ni nos planteamos el decírselo a los del hotel. Leche de almendras que pudimos comprar en un Carrefour, algo de pan con mermelada y unas fresas que compramos en uno de los puestos de fruta que hay por toda la ciudad, ese fue nuestro desayuno. Aprovechamos para descansar algo más, tardábamos unos 20 min en llegar a la zona de salida. A las 7:30 nos pusimos en marcha de nuevo, mallas, camisetas de España, geles, gafas, dorsal, gorra,  ….y mis nuevas New Balance 1080 v10 (me llegaron esa misma semana de la maratón, había rodado 2 veces con ellas y me enamoraron tanto que tuve que llevarlas para cumplir un reto más). Ya estábamos listos para salir.


Habíamos descargado en uno de los teléfonos el plano de la ciudad, así que fuimos siguiendo las indicaciones que nos marcaba, y aunque nos metió en alguna calle sin salida, llegamos sin problemas, eso sí, corriendo suave para ir calentando el cuerpo. La temperatura a esas horas era de unos 8 grados, habíamos decidido ponernos una camiseta de algodón de manga larga que luego le entregaríamos a uno de los voluntarios de la carrera.

Una vez allí, unas fotos de ambiente, de gente vestida de forma bastante peculiar como podéis ver en las fotos y pudimos observar que había muy pocas mujeres, en total unas 181 según pudimos ver luego en las clasificaciones, de más de 1.300 personas que corrimos la maratón.

Se acercaba la hora, nos metimos lo más adelante que pudimos para evitar tener que adelantar después, en la salida saludamos a dos chicos que reconocimos como españoles porque llevaban la camiseta de la Media Maratón de Vitoria, 2 minutos más y sonaría el disparo. Seguía sin apenas nervios, era como si no fuera conmigo el tema, sí, me iba a enfrentar a mas de 42 kms., pero no era consciente, y menos mal…El subidón de estar en una maratón fuera de tu país, con la camiseta de España que me hacía especial ilusión y el viaje que nos estábamos pegando, me habían hecho olvidar el objetivo real del viaje.

Suena el disparo de salida, una salida muy buena que transcurre por una avenida bastante amplia y ligeramente en bajada, cogimos el primer kilometro con un ritmo bastante bueno, había que empezar a centrarse, que yo me conozco y me embalo y luego suelo pagarlo. A ritmo de 5:35/5:40 completamos los 10 primeros kilómetros, me sentía muy bien, la temperatura era ideal, aun no pegaba demasiado el calor.
Nos tomamos el primer gel de cafeína (yo utilizo desde hace año y medio los de la marca Maurten, apenas tienen sabor y tienen una textura gelatinosa que se digiere bastante bien) y las segundas sales (la estrategia era cada media hora). Habíamos pasado de estar en la ciudad corriendo por amplias calles, a salir de ella sin apenas gente y animación.


Un poco antes del km 14, y siguiendo con muy buen ritmo, entramos de nuevo en ciudad y después de pasar un túnel, vemos que nos juntamos con los de la media maratón (habían salido 1 hora mas tarde que nosotros). Nos pareció un subidón, porque ya estábamos bastantes dispersos y corríamos bastante solos. Era su km 5 frente al 14 nuestro. Una buena idea que se nos quitó pronto de la cabeza cuando sufrimos el atasco en el avituallamiento, aquí considero que es un error por parte de la organización.


En el km 17 me encuentro a Sergio, compañero mío del Club Corredores, él corría la media maratón con Sheila, a la que no pudimos ver, grito eufórico, foto y a seguir.

Siguen los kilómetros acompañados por un montón de gente y algo de animación en las calles. En el km 21 tengo que hacer parada técnica, y es justo cuando los de la media maratón se separan de nosotros. Ahí es cuando realmente te das cuenta de lo solo que te quedas. Se sale de nuevo de la ciudad y entras en una zona residencial (zona de clase alta) con casas y chalets y resorts muy distinto de lo que habíamos visto hasta ahora.

Km 25, uff, bajón increíble de cabeza, de piernas voy bastante bien, pero empiezo a pensar todo lo que queda y me hundo, necesito llegar al avituallamiento para parar, beber agua y reponerme, así no puedo seguir. Me bebo la botella entera de agua andando sin parar, unos dátiles y a seguir. Estábamos siguiendo a raja tabla el protocolo de geles, y de hecho de piernas y cardio iba genial, pero la cabeza no iba bien. Después de 2 kilómetros penando, me recupero, anímicamente gracias a Abel, que no me dejó ni un segundo de contar cosas y de hablarme y de fuerzas gracias a los dátiles, que para mí han sido un descubrimiento en esta maratón.

Llegamos al km 30, ya solo quedan 12, me he recuperado bastante bien de coco, pero ya los ritmos no son lo que eran al principio, solo quiero llegar dignamente, sin lesión y con ganas de más. El recorrido sigue siendo bastante aburrido, por calles muy amplias, sin animación y con algo más de calor. A partir del kilometro 32, es un sube y baja de sensaciones y bajones que gestiono como puedo, no puedo rendirme, he venido aquí para cruzar ese arco de meta, ¡vamos jo**er!

A partir del km 35, en algunas zonas, los coches y las motos conviven con nuestra carrera que, aunque respetan bastante, no deja de sorprendernos, incluso en un tramo en el km 37 nos encontramos con que en una de las avenidas no hay policía ni gente de la organización cortando y dirigiendo el tráfico, y nos toca cruzar parando, literalmente, a los coches. Le llamamos la atención a una persona de la organización, que nos ignora y sigue tranquilamente fumándose su cigarrillo. ¡Increíble pero cierto!

Kilómetro 40, no sé a vosotros, pero para mi ver este kilometro me hace ver la luz, ¡que son dos kilómetros Ana!, aunque los hagas andando, jolín, ya lo tienes.

El acceso a la zona de meta es la misma que al principio, pero en dirección contraria, así que esa ligera bajada del principio, se convierte en una ligera subida la final, que con la animación que nos encontramos, entre ellos mucho español, se hace mucho más amena. Entramos en zona de meta, habíamos contado en salida el numero de arcos que había que pasar hasta el arco del marcador, 4. Con la emoción no oigo las voces de Julia y Alvaro, nuestros animadores y acompañantes en esta aventura. Contamos esos 4 arcos, y vemos una estrecha alfombra azul que nos marca el final, la grito con una alegría brutal que nos dirige al arco de meta el cual traspasamos en 4h33 minutos, un tiempo algo lejos del objetivo.

 

Abrazo en meta y recogida de medalla que, como podéis ver en las fotos, nos las daban unas mujeres marroquís vestidas de azafatas, libres de pañuelos y burkas.

Nada más recibir la medalla, me quito las zapatillas, necesito apoyar el pie en asfalto y liberarle de la presión (me ha pasado en las 3 maratones). A la salida nos entregan una bolsa con agua, isotónico, leche y fruta. Una vez fuera de la zona de llegada, nos encontramos con Julia y Alvaro, abrazos, besos y a recuperarse un poquito. Abel llevó un recuperador con sabor a chocolate que nos supo a gloria. Cambio de ropa y a asimilar lo que acabamos de volver a hacer, correr una maratón, aun me parece increíble 😊

Como ya comenté en las RRSS iba corta de kilómetros y la cabeza lo sabía. Los entrenamientos además de ponerte fuerte y mejorar a nivel cardio, te ayudan a gestionar la cabeza, para mí lo más importante cuando te vas a enfrentar a una distancia como la maratón. Aun así, me siento muy orgullosa de lo que logré aquel día y me hace pensar en el siguiente reto, que si todo va bien os podré contar en unos días.

Abel no me ha dejado ni un segundo, bueno si, en sus paradas a hacer pipí, que se las perdono porque anda haciendo pruebas con su estómago…sus palabras y sus historias para no dormir (como decía él) me han entretenido, le dije que no dejara de hablarme y los kilómetros se han pasado casi volando. Además, durante todo el maratón estuvo grabándome para mostrároslo después a través de este video, una actividad más para amenizar la carrera 😊. Como podéis ver, mi trenza toma vida a medida que avanzan los kilómetros, jeje.

En resumen…

Una maratón bastante llanita por el desnivel que tiene. Y aunque el recorrido deja mucho que desear por la soledad con la que te encuentras, no deja de tener su encanto.Los avituallamientos disponen de agua embotellada, fruta y frutos secos (dátiles y pasas). Además, te facilitan unas esponjas empapadas de agua, que para refrescarte vienen de lujo.

Mucho cuidado con las motos y los coches, tanto durante la carrera, como durante la estancia en la ciudad, la prioridad es de las motos, ¡no lo olvides!

Lo mejor de la experiencia, la excusa, correr un maratón para visitar una ciudad nueva y disfrutar de una cultura y unas tradiciones tan diferentes a las nuestras. Recomiendo 100% la visita guiada que hicimos con Civitatis el lunes. Aunque ya nos conocíamos la ciudad bastante bien, el guía te explica muchas de las cosas que vives y ves en la ciudad. Detalles que no dejan de sorprenderte.

Gracias Julia y Alvaro por compartir esta experiencia con nosotros. Ha sido todo un lujo 😊

Gracias Abel por confiar en mi (mucho más que yo misma), y no dejar que me rindiera ni un segundo #weareateam

 

@Hanusca

 @Hanusca

 

1 Comment
  • YONHEY
    Posted at 21:13h, 10 febrero Responder

    No es mala maratón, no es bonita pero la excusa para visitar la ciudad es más que suficiente. Enhorabuena

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