Crónica del Moncayo Trail Barranco de Horcajuelo por Paula Bueno

Empezamos el mes de Mayo, con la crónica de nuestra compi Paula, en el Moncayo Trail Barranco de Horcajuelo.

Cantaba Sabina que al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver; pero tratándose del Moncayo Trail Barranco de Horcajuelo hicimos una excepción.

Como de costumbre en mis crónicas, empezaré hablando de geografía para poner a Añón de Moncayo en el mapa. Se trata de un municipio de la Comarca de Tarazona y el Moncayo (provincia de Zaragoza) situado a 820m sobre el nivel del mar, y que dista a algo menos de 90 kilómetros de la capital maña.

IV edición de este genial Trail, y segunda vez para mí… ¿y qué es lo que me ha hecho volver? Pues el especial cariño que le tengo a esta zona por haber ido cientos de veces con mis padres desde bien pequeña, que fue mi primera carrera de trail y que la organización, el recorrido y el paisaje son absolutamente espectaculares

Para el disfrute de todo el mundo, tres distancias: 9km con 280md+, 22km con 1020md+ (la que hizo aquí la servidora al teclado) y 43km con 2010md+ para los más valientes.

Empecemos con la crónica que me voy por los cerros de Úbeda… sábado a la tarde llegamos a Añón, recogida de dorsales en el bar del pueblo, sí, ese bar en el que siguen haciendo los carajillos calentando el brandy con el azúcar incluido antes de echarle el café, típico y auténtico.

Tras recoger mi 228 de la suerte, charla de la experiencia de Mariano Navascués  en su ultra de Guara (conocido por entre otras muchas cosas ser el que nos muestra en aragon tv multitud de rutas de todo Aragón, y speaker en la carrera) cena, y a dormir al saco. Dormimos en una casita del Ayto. de Añón que cedió a varios corredores que lo necesitaron, así que otro pin para la organización que ofrece todas las facilidades del mundo.

A las 5am empiezan a sonar las alarmas de los corredores de la distancia de maratón, así que entre los nervios pre-carrera y todo el monario, ¡todo el mundo en pie! Habíamos llevado todo el desayuno preparado, etc, etc. Y cuál es mi sorpresa, que las hormigas se habían comido parte de mi desayuno OMG!! Pero no pasa nada, otra cosa no, pero por comida no será.

Llegamos al arco de salida, montonazo de caras conocidas, compis de entrenos, compis con los que empecé a salir por el monte, cuatro saltitos, risitas de nervios y dan las 9am ¡¡a correr!!

Esta primera parte del recorrido me sonaba, bajamos del pueblo hacia la vega, algo de pista, empezamos a cruzar sembrados (que gracias a las últimas lluvias ya verdeguean, y en ellos dos corzos nos dan los buenos días y nos desean suerte,je,je.)

Poco a poco vamos ascendiendo, llegamos a un tramo pedregoso que casi había que escalar, pero ahí que estaba otro voluntario con la mano tendida. Llegamos al primer avituallamiento antes de empezar el famoso barranco de los moros, frescos como lechugas, y ahí ya empieza la charrada con un par de corredores del trail de Muel. Y menuda charrada, gente en común, carreras en común… ya sabéis lo que siempre pasa en estos eventos; y gracias a ellos la subida –que era bastante tendida y en la que subías algo más de 800m- se hizo un paseo, me encuadraron entre los dos, marcaron ritmo y como decimos en Aragón p`arriba! Bajaba el barranco, y con la sudada de ascender daban ganas de refrescarse, pero veías los neveros que todavía quedaban y… casi que se pasaban.

Llegamos al siguiente avituallamiento, gel para el cuerpo, y llegamos a otro tramo de camino para soltar las piernas, con unas vistas panorámicas preciosas, y empieza la crono de bajada, en el km 10-11 más o menos (no suelo ir nunca pendiente del reloj) ritmo bastante bueno para después de semejante costera, senda de piedras, llanura de hierba, riachuelos camuflados…una bajada muuuuy pero que muy divertida.

De repente al bajar y caer más de puntera allá por el km16 ¡zas, aviso de mi gemelo izquierdo! Amago de calambre; y mi pepito grillo fisioterápico me  empieza a decir, oh oh Pauli, tómate las sales que te quedan y cuidadín, pasito corto y suelta la pierna. Lo iba sobrellevando, hasta que de evitar cargar sobre la pierna izquierda, empiezan los amagos de subirse el gemelo derecho y tibial anterior derecho. No, no, pares, que ibas de lujo y bajar es lo que se te da bien; vamos esa coleta al viento que no pare que no queda nada, que tienes a tu chico y a los amigos de Los Fayos esperando en meta.

Mis compis de Muel de carrera me iban esperando y tirando de mi. Qué horror, nunca me había pasado en carrera, no se lo deseo a nadie y espero que no me vuelva a pasar. Empecé a perder bastantes posiciones porque no podía mantener el ritmo, y cruzar el agua coooooongelada de los barrancos tampoco ayudaba a los espasmos que me estaban dando.

Gracias que soy de Miedes,  tozuda como nadie y que Daniel, uno de los compis me dejó uno de sus bastones (antes me olvidé de contaros que me los había olvidado en casa), pude subir dos costeras más donde estaba el desnivel que quedaba completar hasta los 1020 metros positivos.

Calles empedradas de Añón, y venga venga que no queda nada, hay que echar el resto –el poco que queda después de subir el Moradel- y a lo que me doy cuenta, ya estamos encarados al arco de meta. Y creo que nunca me había emocionado tanto cruzarlo, porque no lo hice sola, lo hice cogida de cada mano de dos ángeles de la guarda que consiguieron que llegara sin perder la sonrisa, esa que todos decís que tanto me caracteriza.

La verdad que no tengo queja alguna de carreras a las que he acudido últimamente, pero de verdad, aquí quiero quitarme el sombrero y hacer especial mención a Agustín Vega, el presi del club de actividades deportivas de Añón. Como él dice, detrás de esta carrera hay muuuuchos meses de preparativos, de rompimientos de cabeza, de entrega, pero sobretodo de buena intención.

Añón es un pueblo muy pequeñito, de apenas 120 habitantes, pero todos volcados en la causa, me encantó ver al hombre más rudo del pueblo untando sándwiches de nocilla, a 5 o 6 personas cortando pimientos y cebollas, por no hablar de los que quitaron nieve a pico y pala de ventisqueros para que no hubiese ningún peligro para los corredores. Todos los detalles cuidados con mimo, con mucho mimo, y eso es lo que le llega a la gente, y eso es lo que creo que los 400 corredores + acompañantes vemos año tras año allí, cariño y hospitalidad, y eso es lo que nos hace a casi todos repetir año tras año.

¡¡Enhorabuena a todos los participantes, organizadores, voluntarios, y a todos los que nos acompañáis en esta locura!!

¡Hasta la próxima!

Paula Bueno @KittyPauLii

 

No Comments

Post A Comment