Crónica Riaza Trail 60km 2018

Terminamos la semana con la crónica de los 60km de la Riaza Trail, con nuestra compi Lauri.

“… Y de repente mientras estudiaba una mañana en la biblioteca, me surgió la pregunta de ¿porque me hicieron creer que no sería capaz de hacer un ultra en tan poco tiempo de preparación?  Me subestimaron y yo subestimé a quien lo hizo.  Abrí mi cartera y como todo en esta vida es a base de dinero, compré la oportunidad de disfrutar y retar al “ciego”.

9 de Junio de 2018,  6:30 a.m, suena el despertador y salto de la cama, todo apunta a que una mujer de 38 años de edad y mente dispersa en esos momentos, que ha decidido vivir esta aventura en solitario, lo va a disfrutar!!!

No subestimes a quien sabes que es capaz de eso y mucho más, la vida es para valientes y decididos a vivirla con toda intensidad, cada uno a su manera.

No olvidaré los momentos vividos jamás, ante las adversidades superadas y las lágrimas derramadas.

                       

La aventura comienza con un día pletórico, con una temperatura perfecta y según voy avanzando mi camino me voy enamorando de aquel maravilloso recorrido, su paisaje, sus subidas y bajadas largas y dificultosas a la vez de divertidas, voy con los 5 sentidos y alguno más en mi mente, con lágrimas de felicidad en mis ojos y un leve sangrado de nariz por el esfuerzo, pronto consigo pararlo y seguir disfrutando tal aventura.

El latido de mi corazón va marcando mi vitalidad plena en la montaña, lugar donde he de vivir mis últimos días, mi bello se eriza por las sensaciones vividas y alcanzamos la primera cima, Pico del Lobo en el 15km con espectaculares vistas.

Cuesta abajo y con alegría avanzo por la sierra de tan maravilloso entorno, pasando por el Puerto de la Quesera como una liebre en libertad sin presiones ni preocupación de ser cazada, cada kilómetro lo voy sintiendo con una agradable temperatura, parece que la suerte esta de mi parte y todo va a ir bien.

En el 30km, nos separamos de los aventureros y aventureras  de la distancia de 42k, deseándonos suerte en nuestra andadura.

Al paso del 37km en Becerril me sorprende  la fuerza con la que me lanzo en la bajada y como responden mis piernas, mi mente está entera y solo piensa en correr y dar zancada amplia, me voy relacionando con compañeros y compañeras, cada un@  vamos a nuestro ritmo y con nuestras sensaciones, las mías excepcionales, hasta la llegada al km 40 donde decido parar y tomar un gel y me doy cuenta que los había perdido y con ellos la llave de mi coche, que siempre llevo en cada carrera, se me vino el alma al suelo, mi logística era fatal, me encontraba con todas mis pertenencias dentro y a 400kms de mi casa, tras un rato de bloqueo mental, algo despertó mi autoestima, últimamente baja, y me dije a mi misma: tú has venido aquí a “comerte la montaña” y algo material no puede arrebatarte lo más valioso, vivir cada momento y quedarte con el gran recuerdo, eso nunca muere, asi que…  “lánzate y cómetela con patatas” haz de una tristeza material una alegría llena de buenas sensaciones que siempre quedaran en tus grandes vivencias.

Atrás dejé mi tristeza y con la mirada al frente y las ganas de vivir la montaña con toda intensidad me puse a subir la cima que estaba por alcanzar, al paso del Mirador de Piedras Llanas, donde el tiempo empezó a empeorar y ya daba igual, todo era perfecto, si tu mente dice puedo, todo se puede lograr, ya encontraré la solución, me dije, ahora disfruta!!!

La niebla impedía ver a más de 3 metros y me calaba hasta los huesos, el frío era mi aliado para saciar el cansancio de los ya 47km recorridos, alivió el calor y despejó mi mente, no existían molestias físicas y ya todo era bajar y disfrutar, una bajada dificultosa y técnica, y cada vez era más maravillosa y espectacular, avanzaba ligera como una pluma, solo pensaba que algo en mí interior se había despertado, que aquello estaba hecho para mí, que era el comienzo de lo que ya sabía que podía lograr y que el coraje y la valentía de las personas que pensamos en solitario es tremendamente precioso, era ese el momento y esas las sensaciones que jamás volvería a vivir la Tía LauRi, como se me conoce en las carreras más cercanas, y que una vez que terminara la aventura todo quedaría en el recuerdo.

Esos momentos fueron únicos y a pesar de la perdida material, gané la “batalla”.

Todo es efímero, nada es para siempre, pero los momentos vividos, quedarán en tu mente…

Gracias Laura, por enseñarnos a disfrutar de la aventura a pesar de los percances

1 Comment
  • Ana Triviño Ramos
    Posted at 11:38h, 26 junio Responder

    qué pedazo de Campeona la Tía Lauri
    tiempazo hiciste ReinaLau!!!!

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