ETNA TRAIL MAXI RACE SICILIA – CRÓNICA DE LOS 24KM

Una de las carreras que mas nos han gustado en este año y a la que seguro volveremos ha sido EtnaTrail en Sicilia, sin lugar a dudas, una de las experiencias mas especiales, ademas un evento con distintas distancias para todos los públicos y que esta englobada dentro del circuito Maxirace.

En este caso os dejamos la crónica de Lola, corredora maña, a quien la pillamos por banda y casi no le dejamos opción a replica. jajajajaja

«Piano Provenzana, domingo 28 de julio 9:00 am

MM: ¿Qué hace una chica como tu en un sitio como este?¿Qué clase de aventura has venido a buscar?

Yo: Pues nada, que estoy de vacaciones aqui en Sicilia y me he apuntado a la carrera, para disfrutar un poco del Etna

MM: Te hare una oferta que no podras rechazar.  ¿Por qué no escribes una crónica de la carrera para la web?

Yo: Venga pues

Y así, mas o menos (ejemmmm) es como nació esta crónica de Etna Trail 24k.

A mí me gusta viajar y me gusta correr y, siempre que puedo, combino las dos aficiones.  Había oido hablar de esta carrera a unos corremontes sicilianos, así que cuando vi que coincidían las fechas de mis vacaciones y de la carrera no me lo pensé mucho.  Me inscribí y compré el billete de avión.  Volver a Sicilia y correr por “A Muntagna”… ¡no podía tener mejor plan!.

Etna Trail está organizada por la Etna Trail ASD, una asociación deportiva no profesional con sede en Linguaglossa.  Desde este año forma parte del circuito Maxi-Race.  A lo largo de tres días se celebran carreras de 94, 52 y 24 km, una marcha de 12 y carreras infantiles, con participación este año de corredores de 28 paises.  La salida y llegada de las carreras largas es en Linguaglossa, municipio de unos 5000 habitantes en la vertiente norte del Etna, a unos 50 km de Catania.  La carrera de 24 y la marcha de 12 tienen inicio y fin en Piano Provenzana, que es una estación de esquí a menos de 20 km de Linguaglossa.

Pero vamos ya con la carrera, que me despisto.

Puedo recoger el dorsal en Piano Provenzana el domingo por la mañana, antes de la carrera.  Pero, como uno de los objetivos es ver mundo, prefiero hacerlo en Linguaglossa la mañana del sábado.  Aparco justo a tiempo para ver la llegada de los primeros clasificados de las dos carreras largas.  ¡Qué máquinas!



Por la tarde hay tiempo para seguir haciendo turismo, así que ¿qué mejor que ir a visitar Savoca?.   Porque es este pequeño pueblo, próximo a Taormina, el lugar en el que se rodaron un buen número de escenas de El Padrino y no en Corleone, como muchos creen.

El mítico Bar Vitelli.  ¡Qué mejor sitio para tomarse una granita!.  No se si es una preparación adecuada para una carrera pero… ¡estaba de muerte!

Llego el domingo por la mañana a Piano Provenzana con los deberes hechos.  He estudiado el perfil del recorrido y dónde están los avituallamientos (solo dos).  Los de la 24k no tenemos mucho material obligatorio, prácticamente nada.  Como hace bastante calor nos han dicho que no es necesario que llevemos cortavientos.  En la breve charla técnica antes de empezar insisten en que llevemos al menos reserva de agua de 1 litro.  Aunque no obliguen, llevo polainas y calcetines un poco altos para evitar que entren tierra y piedras en la zapatilla y el calcetín, porque tierra y piedrecillas se que voy a tener en abundancia.

                                    ¡Lista para empezar!

Nueve y cuarto: ¡allá vamos!.  Los primeros 4,5 km son en descenso, de los 1800 metros de altitud de Piano Provenzana a los 1500.  Corremos por una senda arenosa dentro de un pinar y, aunque vamos por zona de sombra, se nota ya el calor. 

Estos primeros kilómetros pasan volando, en nada llegamos a las primeras subidas, rodeando Primo y Secondo Monte, en dirección a una serie de cráteres alineados como una fila de botones llamada Monte Sartorius.  Todavía vamos bastante protegidos por bosque, que ahora es de un abedul típico del Etna.  Son solo 4 km, con unos 200 metros de desnivel positivo, pero se me atragantan un poco.  No es que vaya mal, pero pensaba que me costaría menos recorrerlos.  Y es que no es fácil avanzar en esta gravilla.  Sobre el kilómetro 8 y medio llegamos al Monte Sartorio y vamos rodeando sus cráteres.  Se hace difícil no quedarse contemplando las vistas.  Pero hay que seguir en dirección al Refugio Citeli, segundo avituallamiento.  Un par de kilómetros cómodos por senda entre árboles y 300 metros finales con casi 100 positivos para llegar al avituallamiento.  ¡Caray!, si que nos ponen dificultades.  Estamos ya a 1750 metros.  Por el primer avituallamiento (que está en el kilómetro 6, en uno de los sitios en los que cruzamos la carretera) se puede pasar un poco de puntillas, pero en este hay que parar, beber y rellenar todas las botellas que llevemos.  Sí o sí.  Ahora es cuando empieza la fiesta.  En los siguientes 4 kilómetros (del 11,5 al 15,5) salvaremos un desnivel de más de 500 metros.  Los dos primeros son muy entretenidos, con continuos subibaja y cambios de terreno.  El tercero… bueno, en el tercero subimos unos 200 metros, así que creo que de esta parte solo vi el suelo.  Y, de repente, levanto la mirada y me encuentro el valle del Bove a la izquierda y al fondo los cráteres de la cima lanzando al cielo una columna de humo.  Espectacular.  Me deja sin aliento.  Más que los 200 metros que acabo de subir. 

Estamos ya a 2100 y queda un último kilómetro para terminar la subida, entre roca y gravilla.  Es como estar caminando por la luna.  A lo lejos veo algunos corredores que ya están iniciando la bajada y un voluntario en el punto en el que debemos girar.  ¡Dios! ¡Que paliza se ha tenido que dar este hombre para llegar aquí!.  Está haciendo fotos y me ofrece agua.  Me dice, en perfecto italiano, que no me preocupe, que ya empieza la bajada.  ¡Bieeeeeen!.  Y es que, si no tienes miedo a lanzarte, los tramos de bajada por grava no pueden ser más divertidos.  Aquí la única vegetación son unas plantas que me recuedan un poco a nuestros erizones, pero que no pinchan. 

Pero, claro, no iba a ser todo tan fácil.  A lo largo de toda la bajada hacia Piano Provenzana encontraremos un buen número de toboganes.  Y llegamos, por fin, a los dos últimos kilómetros.  Subo la última cuesta (100 metros positivos entre el Monte Conca y el Tanaurpi) y en último kilómetro, en bajada siguiendo las pilonas del telesila, me lanzo como una loca.  Llego a meta en 3 horas 33.  ¡Hooooolaaaaaa!.  No me esperaba yo esto, que no soy Luis Alberto Hernando precisamente.  Además, aunque he ido sin pausa, tampoco con prisa, sin mirar mucho el reloj, disfrutando (y mucho) del recorrido y del paisaje.  Sin duda, una gran carrera a la que merece la pena venir.

Al final me salen unos 22 kms y 1.100 de desnivel +.  Puede parecer poco, pero el calor y el terreno (en la mayor parte de la carrera se corre por arena y grava volcánica a las que no estamos acostumbrados) hacen durilla la carrera.  El marcaje de la carrera me ha parecido suficiente.  Había que ir atento, pero yo no he tenido problemas en seguirlo, aunque unos cuantos corredores se han perdido.  Los dos puntos de avituallamiento pueden parecer un poco escasos pero, haciendo caso a las indicaciones de la organización de llevar al menos 1 litro de agua, son suficientes.  En cualquier caso, reforzaron con un puesto extra de agua faltando unos 3 kilómetros para meta. 

Y un último aviso, para aquellos aficionados a correr en plan comando.  Piano Provenzana es una pequeña estación de esquí.   Aquí no hay un polideportivo municipal con duchas con agua calentita.  La única opción para no llevarse la mitad de la arena del Etna en las piernas y los pies son tres “dispensadores” de agua… al aire libre.  Así que el material obligatorio es para el final de la carrera: bañador y chanclas.

Para dejaros mejor sabor de boca aqui teneis el video de la organización. Nos vemos el año que viene!!

Y aqui os dejamos una muestra de estos dias disfrutando del Etna Trail

Lola Arribas

 @Lo_simplemente

 

 @Lo_lilla

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