La CSP de Penyagolosa Trails, con sus 106 kilómetros entre Castellón y Sant Joan de Penyagolosa, vuelve a plantear un escenario exigente en el que la gestión del esfuerzo y el conocimiento del terreno suelen marcar diferencias. En la categoría femenina, la edición de este año se presenta especialmente abierta, con varias corredoras que llegan con experiencia previa en la prueba.
Experiencia y conocimiento del recorrido
Entre los nombres destacados aparece Mercedes Pila, una de las corredoras con mayor recorrido en esta carrera. Su conocimiento del trazado y su regularidad en participaciones anteriores la sitúan como una de las referencias. En la pasada edición firmó un segundo puesto, en una carrera marcada por la igualdad en los primeros kilómetros.
También repite Jessica Tipán, que fue tercera en 2024 y ha mostrado una evolución constante en distancias largas. Su perfil encaja en este tipo de recorridos, donde la gestión del ritmo y la resistencia a lo largo de las horas son determinantes.
Corredoras consolidadas en ultras
La lista de favoritas incluye a Yasmina Castro Chacón, habitual en el calendario nacional e internacional, que llega tras una temporada sólida en la que ha mantenido regularidad en pruebas de larga distancia.
Junto a ella estará Emily Dixon, con experiencia en carreras internacionales como Lavaredo, Innsbruck o Swiss Alps, lo que aporta un perfil acostumbrado a competir en distintos tipos de terreno y condiciones.
Presencia local y conocimiento del terreno
El grupo se completa con corredoras que conocen bien Penyagolosa y su entorno. Raquel Casares continúa sumando experiencia en la distancia tras varias participaciones, mientras que Sonia Escuriola y Alicia Chaveli aportan ese conocimiento del terreno que en este tipo de pruebas puede resultar determinante.
Un escenario más abierto
La ausencia de algunas corredoras previstas inicialmente introduce más incertidumbre en la carrera y amplía el abanico de opciones en los puestos delanteros.
En este contexto, la CSP femenina se plantea como una prueba donde la experiencia en el recorrido, la gestión del esfuerzo y la capacidad de adaptación a la montaña volverán a ser factores clave a lo largo de los 106 kilómetros.