Roncesvalles Zubiri, un año más una estupenda carrera

De vuelta esta vez de la 8ª edición de la Roncesvalles Zubiri, no sabría decir que es lo que me engancha un año trás otro a esta carrera desde aquel 2006.

Recuerdo esa primera vez, se podia hacer corriendo y andando puesto que daban 3.30 para terminarla y ya que se Sergio iba a correr yo me  decidí a probar para hacerla andando, al final 3,28 en meta. (Creo que este dato marca mi participación, ya que  siempre termino pegadita al cierre de control 😉

Al lorito el mochilón que llevo. Foto Mayayo

Al lorito el mochilón que llevo. Foto Mayayo

Probablemente sea la carrera que mas ilusión me hace desde entonces, primero por el entorno, Roncesvalles en si tiene un encanto especial, ademas de ser cabecera del Camino de Santiago, el lugar tiene algo de mágico y si vas en octubre donde los arboles han tornado en amarillos y ocres y el tiempo acompaña con nieblas y chirimiri, creo que irresistible.

La distancia es manejable para alguien tan inestable como yo con los entrenos,  el circuito es un continuo sube baja en el que aunque las piernas sufren bastante creo que se disfruta a partes iguales, en mi caso sobre todos los últimos 3 kilómetros de bajada desde Erro, al llegar aquí ya se si tengo la carrera y algún que otro año me ha tocado sufrir para entrar en tiempo

Este año llegue sin mucha motivación, la cabeza no acompañaba, hasta el ultimo momento  estuve tentada de no tomar la salida, a veces esas cosas pasan…  Pero después de un café en la siempre tranquila y agradable Casa de Beneficiados y de una visita a la Colegiata de Santa Maria de Roncesvalles, me voy hacia el arco de salida, apenas quedan  15 min y como todos los años, la cantidad de galgos por metro cuadrado es alucinante, mucha gente del norte toma esta carrera como entreno para la Behobia dentro de un mes. hay es nada!!

Me coloco en el final de la linea de salida, aunque apenas a 200m tenemos el paso al bosque donde esta situada la alfombrilla y donde es inevitable que se  forme atasco hasta que pasamos todos, este año tengo  la sensación de que pasamos un pelín mas lentos y que el tapón dura algo mas, pero ya estoy acostumbrada y forma parte de la carrera, poco a poco avanzamos, llegamos a Burguete y este año noto que no voy tan lejos del resto de corredores, prefiero no mirar atrás  aunque se por experiencia que no llevo casi nadie detrás.

Como todos los años me encuentro con amigos con quien comparto esta carrera, ellos son  Jesús, quien ha realizado todas las ediciones con la bici cerrando carrera y cuidando al furgón de cola, también esta Jóse quien lleva algún año menos pero que le ha cogido el gusto a esto de acompañarnos, en mi caso tengo que decir que es un aliciente más compartir su compañía y sus ánimos durante todo el recorrido y un placer volver a verlos año tras otro.

Ademas como el año pasado tenemos a Javier que ha decidido ir al final para ayudar y motivarnos a correr y llegar a meta lo mejor posible, en mi caso su apoyo en los tramos llanos hará que sean mucho más llevaderos.

La carrera avanza, disfruto y sufro a partes iguales de cada metro del camino, este año hay mas peregrinos  en el sendero que otras veces pero la mayoría nos dejan pasar y animan en  nuestra guerra particular.

Al llegar al segundo avituallamiento el chaval que iba el ultimo me da caza y hacemos los siguientes km juntos con el quad de la Cruz Roja (vaya yo que pensaba que me iba a librar este año de llevarlo pegado), al llegar a la subida de Linzoain, el se va y me quedo con Javier y el quad,  miro el reloj, voy mejor que el año pasado y aun así voy la ultima y sin visos de alcanzar a nadie, mentalmente me da bajón pero Javier no deja que me venga abajo  y gracias a el consigo mantener un poco el ritmo aunque hay tramos llanos en los que echo a andar.

Pero llegamos a Erro, mi lugar favorito, miro el reloj y veo que llevo algo de ventaja sobre el año pasado,  así que igual puedo bajar el tiempo 🙂 intento lanzarme a correr pero el gemelo izquierdo lleva algunos kilómetros dando la lata y avisa con rebelarse, pongo un ritmo en el que no duela y allá que me voy, adelanto a gente  que baja corriendo sin dorsal, y ya casi llegando a meta paso a otra corredora.

Estos 3km son mi parte favorita de la carrera y donde realmente disfruto, al subir el puente, sorpresa los gemelos ya no dan mas de si y me impiden entrar en meta sprintando como mas me gusta ;(  al final 2.38  y muy contenta.

¡¡¡¡Por cierto a quien corresponda que no allanen mas el camino, por favor,  la entrada al puente la han dejado como si fuera una pista para camiones, así pierde el encanto!!!!!)

Un año más cruzo la meta, un poco mejor que el año pasado y sabiendo que el próximo estaré de nuevo aquí (si nada lo impide)  disfrutando cada uno de los rincones de este pedazito del Camino de Santiago.

Ahora toca comilona y vuelta a los Madriles con un buen sabor de boca y nunca mejor dicho 🙂

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Dar las gracias como siempre a la organización  por trabajar  y mantener una carrera que se mete en el corazón y en las piernas de los que corremos y sobre todo a los voluntarios, a la gente que anima desde las ventanas y portalones de sus casas, a todo un valle que se vuelca en la carrera y que hace que año tras año, una vuelva con las mismas ganas y la misma ilusión que aquella primera vez.

Gracias!!!

Para ver las  fotos de Deporbox  de la carrera aqui

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© Memphismadrid

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